Trucos para organizar vuestros Seating Plan

Si estáis organizando vuestra boda y llega la hora de empezar a distribuir las mesas, ¡QUE NO CUNDA EL PÁNICO! Puede resultar una tarea algo estresante, pero menos de lo que parece siguiendo los pasos adecuados.

Regla número uno cuando estéis trabajando en vuestra planificación de asientos: Es imprescindible que sigáis un manual de Seating Plann, hay muchos factores (algunos de los cuales puede que ni siquiera se os hayan pasado por la cabeza) que debéis tener en cuenta, a continuación, os detallamos unos cuantos:

 

Mesa presidencial

Elegir quien va a ir en la mesa presidencial se ha convertido en todo un reto. En la actualidad hay muchas probabilidades de que tu caso familiar sea uno de los siguientes; Padres divorciados con no muy buena relación, padrastros a los que no tienes especial empatía, familia numerosa, choque de culturas, etc. Es muy importante que seáis realistas y analicéis el caso de cada uno y pensar si puede dar cabida a situaciones incómodas. Hoy en día se ha normalizado mucho la opción de que los novios coman solos en una mesa, dando a si el protagonismo que necesitan, pero obligándoles a levantarse más y pasear entre mesa y mesa. También tenéis que tener en cuenta como van a ser el resto de las mesas para los invitados y su disposición, pues no tiene mucho sentido poner una mesa presidencial para 10 si el resto de las mesas van a ser redondas, o viceversa. Lo bueno en estos aspectos es que las propias fincas os ayudarán y aconsejarán cual puede ser la mejor disposición dependiendo cada caso.

 

 

Mesa grande, mesa pequeña

El tamaño de las mesas va a dictar la atmósfera de vuestra boda. ¿Quieres una sensación más íntima con mesas pequeñas, estilo restaurante, o quieres un ambiente más animado con mesas grandes y mucha charla? Se suele recomendar que el número de comensales por mesa no exceda de 10 personas.

 

Decoración de las mesas

Elegir el tamaño de las mesas nos va a llevar inevitablemente a cómo quieremos decorarlas. Esto puede no parecer no estar directamente relacionado con la distribución de los asientos, pero si que lo está. Enormes centros de mesa rellenos de hojas de plátano, plumas de pavo real, aves del paraíso y las lágrimas de Jesús hacen que se vean espectaculares y merecen jadeos de asombro cuando los invitados entran en la habitación, pero en el momento en que se sientan la magia se desvanecerá. Tratar desesperadamente de tener una conversación a través de interminables frondas, ramitas y rociadas de follaje realmente le quita el brillo a una comida, ¿no crees? En estos casos solemos recomendar darle más valor a la funcionalidad.

 

Mezclar o no a tus invitados

El barco todavía está en marcha en este caso, pero es algo que tendrás que considerar. ¿Quieres animar a tus invitados a mezclarse con gente que no han conocido antes, o quieres mantener a tus amigos juntos? Nuestra sugerencia sería una especie de casa de transición. Poner dos grupos en una mesa, de esa manera hay caras nuevas y familiares con las que conversar. No obstante lo haríamos mas con pequeños grupos de amistades, no lo recomendamos con la familia más allegada de cada uno.

 

Equilibrio de género

Hablando de reunir a la gente adecuada en una mesa, ¿qué hay de las mezclas de género? ¿Vais a lo tradicional chico/chica/chico/chica? Pensamos que, por mesa, deberías tratar de ir más o menos mitad y mitad, pero no seas demasiado quisquilloso en ordenar a los invitados alternativamente por género. Aveces, puede ser más fácil dejar que la gente decida por sí misma.

 

Mantener a los invitados testarudos separados

Si tienes invitados con grandes ideas, y esas ideas no coinciden; es probablemente una buena idea mantenerlos lo más alejados posible. Sentar a tu muy conservador tío Bernardo al lado de tu mejor amiga, que no usa sostén y tiene una empresa que fabrica calcetines de cáñamo para perros desfavorecidos, probablemente terminará en lágrimas.

Los niños están bien

Esto dependerá de si tienes contratado a alguien para cuidar a los más pequeños durante la boda o no. En el caso de no tener a nadie contratado, si los pones en una mesa juntos, no sólo es probable que los niños se emocionen demasiado y se descontrolen si se sientan todos juntos, sino que hay que tener compasión por los pobres padres que tienen que vigilar la mesa. Es mucho más agradable para los padres y las cosas serán mucho menos difíciles si dispersas a los pequeños uniformemente por las mesas. Eso no quiere decir que tengas que mantenerlos separados.

Si por el contrario has optado por contratar un cuidador/a la mesa para todos los niños juntos puede ser genial, ya que podrán estar vigilados y realizar juegos a medida que avanza la cena.

 

¡Hacer de celestina!

El vino fluye y los colores se alteran; una boda es la oportunidad perfecta para juntar a esos dos amigos solteros que has estado tratando de reunir por años. Un plan de asientos secreto pondrá las cosas en marcha y puedes dejar que el vino haga el resto…

 

¡Huéspedes ancianos cerca del baño!

Es una verdad y es importante tenerlo en cuenta, las personas mayores son propensas a entrar en pánico cuando no saben la proximidad del retrete más cercano, así que avisadles antes y tratar de ponerlos cerca de los accesos al servicio. Lo mismo ocurre con los niños pequeños.

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